Cascada y Castillo de Nideck

Cascada y Castillo de Nideck

¡Estoy de vuelta! Después de más de dos meses de confinamiento, de problemas varios de salud y jornadas de trabajo y estudio, mi socio y yo volvemos a la carretera. El destino, después de tanto tiempo en casa, estaba claro: naturaleza. Como nos gusta la mezcla de bosque e historia, nos propusimos visitar la cascada de Nideck y el castillo del mismo nombre. 

Espero que os guste y que la racha de nuevas entradas siga en el tiempo.

Datos prácticos

Tanto la cascada como el castillo de Nideck están ubicados en el pueblo de Oberhaslach, en el bajo Rhin alsaciano y a pocos kilómetros de la frontera con Lorena.

Oberhaslach está a 45 minutos de Estrasburgo en coche y a 1 hora y 10 minutos de la ciudad de Colmar.

La visita es libre y gratuita.

Hay dos parking para acceder (gratuitos). Nosotros elegimos el de abajo, al lado del Auberge La Cascade du Nideck. Os dejo abajo un enlace de Google Maps.

La señalización es perfecta en todo momento.

La primera parte de la ruta es aconsejable para niños/as mayores de 3 años. La segunda, un poco más dura por el desnivel y los tramos de escalones, para niños/as más mayores, alrededor de 5. El terreno no es apto para personas con movilidad reducida ni para carritos de bebé (la mochila porta-bebé es una gran opción). Añado que es importante tener controlados/as a los pequeños de la casa en todo momento.

Un calzado adecuado para andar por terrenos abruptos es recomendable. Nosotros llevábamos unas zapatillas de deporte (tipo running) y temí en algún momento por mis tobillos.

Duración total de la visita (2 adultos): 2 horas. Con niños/as y haciendo un pequeño picnic, podéis añadir otra hora fácil.

La emoción es real. Después de tanto tiempo entre cuatro paredes, salimos de camino al bosque y no lloré de puro milagro. Imagino que esta misma sensación (o similar), la habréis notado vosotros/as mismos en algún momento después del desconfinamiento. Reconozco que este lugar nos quedaba un poco lejos de casa, a unos 100 km, pero no nos importaba. La motivación y las ganas estaban al 200%.

Como bien dejé en datos prácticos, aparcamos nuestro coche en uno de los dos parkings que existen para acceder a la catarata. En este caso, en el de abajo. No tiene muchas plazas pero, como llegamos temprano (10h), tuvimos un huequito reservado para nosotros. Botella de agua en mochila y a caminar 😉

 

Viendo las fotografías, os daréis cuenta de cómo es el camino en el primer tramo de la ruta: no hay un gran desnivel, el terreno está asentado y no es muy abrupto. Quitando las pocas piedras traicioneras, no tiene mayor dificultad. El olor a naturaleza es increíble y la sensación de libertad aún más (no quiero citar más al maldito virus). 

El camino es único y no es posible una confusión por bifurcaciones. Además y para que no haya dudas, hay pequeños carteles en los árboles con la figura geométrica indicativa de la ruta que estamos haciendo. En este caso, el rectángulo rojo. El Club Vosgien es muy apañado y tienen todas las rutas bien balizadas para nuestro disfrute y tranquilidad. ¡Gracias desde aquí!.

La Cascada de Nideck

Un kilómetro y 400 metros después, llegamos a la primera parada de la ruta: la cascada de Nideck. Es un salto de agua de 25 metros y dicen que es el más alto de Alsacia. Al no llevar mucha agua en esta estación del año, la catarata no resulta muy atractiva (me gusta ver fotos y vídeos antes de ir y claro… llega la decepción). Aún así, es muy bonita y los niños/as que había allí estaban embobados viendo caer el agua desde esa altitud.

Después de las fotos de rigor, ponemos rumbo al castillo. Hay que decir que este segundo tramo de la ruta fue reformado en 2017, incluyendo escaleras y barandillas, lo que facilitó sobremanera el acceso. En algunos escalones encontramos piedras, por lo que tened cuidado con los resbalones. 

Mirador y camino hacia el castillo

Una vez sorteado el tramo de escaleras, llegamos al belvedere o mirador. En este punto nos encontramos a 470 metros sobre el nivel del mar, dato que seguramente sea insignificante pero que me apetecía dar. Así soy yo. 

Tengo que decir que pensaba que desde este mirador tendríamos unas vistas privilegiadas a la cascada. Inocente de mí. No se si es por la frondosidad de los árboles o porque simplemente no hay una vista directa a la catarata pero llegó la decepción. De todas maneras, las vistas al Valle de la Bruche (Vosges d’Alsace) son magníficas y apetecía contemplar aquello durante un buen rato.

El camino que queda hacia el castillo no es complicado y, como veis en una foto anterior, hay que seguir todavía el rectángulo de color rojo. En este punto encontré uno de esos rinconcitos que me enamoran: un puente de madera sobre el río rodeado de vegetación muy verde. Todo muy bucólico. 

Mi socio no aprende y siempre acaba saliendo en las fotografías. Se nota que sabía que en ese punto exacto se llevaría una buena fotografía. Si tonto no es… 

Proseguimos 10 minutos y llegamos a nuestro próximo punto de interés. El conjunto del castillo de Nideck se compone, por un lado, del Bas-Nideck (Bajo Nideck) y, por otro, del Haut-Nideck (Alto Nideck). Nos hallamos a una altitud de 534 metros en pleno valle de Hasel. Aunque compartan casi nombre y estén tan cerca uno del otro, son dos castillos claramente distintos, resultado de un intercambio familiar (una carta que data de 1336 es el único testimonio).

El castillo Bas-Nideck o Bajo Nideck se construyó a mediados del siglo XIII (1262). Actualmente se conserva la torre del homenaje, no visitable, y restos de la antigua casa.  [Foto 1].

El alto o gran Nideck se construyó, probablemente, en el siglo XIV. Aquí es posible admirar, con algo de dificultad, los restos de la casa protegidos por un gran muro de escudos. Se puede visitar aunque el acceso es algo complicado.

Breve referencia histórica de los castillos de Nideck

La primera mención de los castillos data del 17 de abril de 1264.
1336: Nideck era un feudo del obispo de Estrasburgo en manos de los Landgraves de Basse Alsace.
1393: la ciudad de Estrasburgo intervino con el obispo Frédéric de Bankenheim para que su parte del castillo fuera devuelta a sus ciudadanos. 
En 1448, durante la Guerra de Wasselonne, Estrasburgo luchó contra el conde de Fénétrange para castigarlo por la ayuda que le había brindado a los Armagnacs. El castillo de Nideck, bastión del conde, es asediado y tomado.
Entre 1450 y 1454, la ciudad de Obernai se apoderó del castillo, donde uno de sus antiguos rebeldes Stettmeisters se había refugiado.
1454: Louis de Lichtenberg tomó el castillo de André Wirich, un aliado del conde de Linange.
La familia de Müllenheim toma posesión de la mitad del castillo después de una partición y lo mantendrá hasta 1509.
En 1636, durante la guerra de los Treinta Años, un gran incendio llevó a la destrucción final de los castillos.

Las ruinas del castillo inferior no se pueden visitar, desafortunadamente. Las del castillo superior sí PERO solo son accesibles para personas con una buena forma física y sin vértigo, ya que las escaleras son estrechas e irregulares. Aquí la menda miedica fue incapaz de subir las escaleras (me veía constantemente bajando rodando y no me apetecía pasar un mal rato). Pero tranquilos/as, mi socio se armó de valor y subió… las fotos que veréis a continuación fueron tomadas con un teléfono móvil de dudosa calidad por el valiente de la casa. Las vistas desde la parte más alta son espectaculares (envidia máxima).

Muy importante: los vestigios que quedan en pie son muy frágiles. Advierto y recomiendo no trepar por los muros o zonas que no se puedan subir específicamente. El acceso a estas ruinas se hacen bajo vuestra responsabilidad PERO, por favor, tened cuidado y respetad el patrimonio. 

Pooor cierto, casi se me olvida contar un poco sobre la leyenda de la hija del gigante del castillo de Nideck. Todo comenzó en 1808, cuando un guardabosques contó la historia que, años más tarde y tras una visita familiar, llegó a los oídos de Jacques Grimm en 1814. En 1816, la leyenda de los gigantes del Nideck apareció en el libro de leyendas de los hermanos Grimm e inspiró al poeta alemán Adelbert von Chassimo, quien compuso «Das Riesenfraülein» («La hija del gigante»).
En la siguiente fotografía podréis ver que existe una placa de bronce (1884) sobre la puerta de la torre inferior que rinde homenaje al poeta. Ahí va el poema traducido como buenamente he podido al castellano:

Las alturas donde una vez estuvo el castillo de gigantes, ahora están desiertas.
El castillo, en sí, no es más que una ruina.
Puedes preguntar: ya no encontrarás gigantes.
Sin embargo, la leyenda de «Château de Nideck» es bien conocida en Alsacia.

Un día, jugando, la hija del gigante abandona el castillo y, bajando la colina,
llega al valle, entusiasmada y curiosa por los descubrimientos que podría hacer allí.
En unos pocos pasos, cruza el bosque llegando a Haslach, tierra de hombres comunes.

Allí , delante de sus ojos, aparecieron ciudades y pueblos, campos cultivados. Todo le parecía un mundo extraño.
Mirando a su alrededor, ve a sus pies a un campesino arando su campo.
El enganche, por supuesto, le parecía extraño.
 «¡Qué hermoso juguete! Me lo llevo a casa».
Rápidamente se arrodilla y extiende su delantal.
Con un gesto, barre todo lo que se mueve y lo encierra en sus ropas.

A saltos alegres regresó al castillo llamando a su padre: «Oh padre … querido padre, encontré en el valle un juguete maravilloso, nunca lo había visto en nuestras cumbres».
El padre, en la mesa y bebiendo vino frío, observa a la chica con complacencia y le pregunta:
«¿Qué traes tan retorcido en tu delantal?
Déjame ver este hallazgo que te hace saltar de alegría».

Al desplegar la ropa, extiende con cuidado al campesino y el arado. Ella aplaude, salta y se regocija cuando el elegante conjunto se encuentra sobre la mesa.
Pero el padre, tomando su aire más serio, le dijo:
«¡Qué hiciste allí! Es un campesino con sus aperos de labranza y no es un juguete».
Devuélvelo a su lugar y sin réplica, haz lo que te ordeno, porque sin el campesino no tendrías pan. Del trabajo del campesinado proviene el linaje de gigantes, el campesino no es un juguete, Dios no lo quiera».

Las alturas donde una vez estuvo el castillo de gigantes ahora están desiertas.
Solo queda una ruina de esta leyenda para hacerte soñar.

Voy a ir poniendo punto y final a la entrada. ¿Os está gustando? Podéis dejar vuestras impresiones en los comentarios en la parte inferior de esta misma página.

Una vez hecha la visita a los castillos, anduvimos los pasos tomados para volver al coche por el mismo camino. De esta manera, pude aprovechar y fotografiar un poco más (en mi caso, nunca es suficiente). Con estas fotografías me despido por hoy.

Nos vemos la semana que viene con un nuevo post. ¡Que siga la racha! 

Gracias por leer 😉

Otros links de interés
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* Las Fotografías están tomadas con una Sony A6000 el día 4 de julio de 2020, sábado. *


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