Castillo de Bernstein

Castillo de Bernstein

¡Otro castillo conquistado! 

Acabo de destapar la frase más famosa de mi socio cuando «coronamos» o descubrimos un nuevo castillo de tierras alsacianas. En esta ocasión, Bernstein se suma a la lista de castillos conquistados por los intrépidos descubridores españoles. ¿Quedaríamos de «frikis» si nos llevamos una bandera y cumplimos con el ritual al completo? Fuera bromas, estamos aquí para enseñar y mostrar cómo se llega hasta allí y aportar datos que puedan resultar interesantes para conocer un poco más de la historia de la zona.

¡Vamos!

Datos prácticos

El castillo de Bernstein está ubicado en el término municipal de Dambach-la-Ville (Bajo Rhin). En un párrafo más abajo detallaré mejor cómo se llega.

A su vez, Dambach-la-Ville está a 34 kilómetros de Colmar,  a 48 kilómetros de Estrasburgo y a 75 de Mulhouse. 

Además del coche, tenéis la opción del tren (desde Estrasburgo o Sélestat)

No confundir con Dambach a secas, en el norte del departamento.

En estos casos, se recomienda llevar calzado apropiado para caminar por zonas un poco abruptas. Nosotros, como ya sabéis, vamos con nuestras zapatillas tipo running (esperamos cambiarlas pronto por otras más «de campo»).

En las diferentes rutas para llegar y, en función de la dificultad, señalaré si se aconseja ir con niños/as o no.

Visita libre y gratuita al interior del castillo.

Duración total de la ruta: variable, en función de la ruta escogida. En nuestro caso, 2h30 (con picnic incluido).

Cómo llegar al castillo de Bernstein

Tres opciones:

La más fácil y rápida: desde el parking du Schulwaldplatz (saliendo del pueblo de Blienschwiller, dirección Hohwarth (D203), tomar el camino forestal indicado como «Château Fort du Bernstein«). Son 4,4 kilómetros de caminata (total), 230 metros de desnivel y no tiene dificultad. Esta es la opción preferible en caso de venir con niños/as. El balizaje del Club Vosgien está representado con un rectángulo rojo. 1,5h aprox. Esta opción solo es factible si se utiliza coche.

La más corta desde Dambach-la-Ville: salida desde el parking de la capilla de Saint-Sébastien. Son 6,2 kilómetros (total), unos 400 metros de desnivel y dificultad media. El balizaje del Club Vosgien está representado con un círculo azul. Unas dos horas de recorrido. Nosotros utilizamos esta opción para ir y, casualmente, nos cruzamos con una familia que subía con dos niñas (de unos siete años aprox.). Es la prueba de quien quiere, puede.

La más larga desde Dambach-la-Ville: salida desde la Rue de la Porte Haute. Hay que seguir el camino balizado con la cruz amarilla. En los paneles nos indican que esta ruta es de 50 min (solo ida), 10 minutos más lenta que la opción 2. Esta opción la elegimos para volver y también nos cruzamos con una familia con niños/as. Según nuestra opinión, esta ruta es un poco más asequible que la anterior (no tiene las cuestas tan pronunciadas).

 

Nuestra experiencia subiendo al castillo

El día anterior a la excursión, mientras preparaba la ruta, me preguntaba qué ruta sería mejor para nosotros. Estuve buscando mucha información y no lo tenía del todo claro: a veces pensaba que era mejor tomar la opción fácil directamente o, en cambio, arriesgar y tomar la ruta de dificultad media. Pues bien, la misma mañana nos decidimos a hacer la ruta desde Dambach-la-Ville y vivir nuevas experiencias. Siempre había tiempo de dar la vuelta en caso de verlo todo algo «negro».

Aparcamos el coche junto a la Porte de Blienschwiller (Obertor). Aquí tenéis el enlace directo del punto exacto del parking gratuito en Google Maps.

Nuestra idea era visitar, en primer lugar, la capilla de San Sebastián y, desde allí, tomar el camino del círculo azul hasta el castillo de Bernstein. Eso mismo hicimos. Tenía bastantes ganas de visitar la capilla y el osario, aunque, como leeréis más tarde, se me chafaron un poco los planes.

Casi enfrente del parking asoma el camino que nos lleva hasta la capilla. No se tarda demasiado, unos 5 minutos a lo sumo… Eso sí, es cuesta arriba y sin una mísera sombra. Por este camino pueden pasar coches, por lo que los niños/as de la mano, por fa. Las vistas al pueblo y al viñedo de Frankstein se empiezan a atisbar interesantes.

Breve referencia histórica

La capilla tiene una curiosa historia. Su existencia, desde 1285, está irrevocablemente relacionada con el desaparecido pueblo de Oberkirch (Iglesia de arriba). 

La elevación de Dambach al rango de ciudad episcopal en 1340, la construcción de sus fortificaciones (entre 1328 y 1340) y la construcción de una iglesia nueva y grande causaron el declive de Oberkirch. Sin embargo, fue la orden del obispo Juan II de Lichtenberg en 1356, especificando que todos los servicios religiosos debían celebrarse en la iglesia de Saint-Etienne en Dambach, lo que precipitó la desaparición de la aldea. No obstante, San Sebastián siguió siendo un lugar de peregrinación para los fieles de los alrededores.

Como curiosidad, durante la Revolución Francesa, la iglesia sirvió como lugar de culto oculto para los habitantes de Dambach-la-Ville. Fue requisada entonces y vendida a funcionarios de la Revolución por 1400 libras. Ocho días después, ocho, 32 vecinos de Dambach la recompraron por 3800 libras para devolverla al culto. 

En la Segunda Guerra Mundial fue atacada y dañada, de modo que tuvo que ser reconstruida. 

Estilo arquitectónico

Todos los estilos se unen en la arquitectura de la capilla. Gótico para la nave, románico para el campanario, renacentista para la sacristía y barroco para el altar.

Osario

Al noreste de la capilla hay una bóveda románica que alberga un importante osario. Se cree que los huesos provienen de campesinos asesinados en la «Guerra de los campesinos» en 1525, o del antiguo cementerio de Oberkirch, ubicado por entonces alrededor de la capilla.
La inscripción «Lo que eres, fuimos, lo que somos, te convertirás» (Ce que vous êtes, nous l’étions, ce que nous sommes, vous le deviendrez) invita a la meditación (y tanto…). 

Nuestra experiencia en la capilla fue rápida. Me hubiese gustado entrar, visitarla y hacer algunas fotos peeero estaban de limpieza y, obviamente, no quería molestar. Volveré en otra ocasión, seguro.

Siguiendo el círculo azul

Después de la frustrada visita a San Sebastián, mi socio y yo ponemos rumbo al castillo de Bernstein. En la capilla vemos la primera señal que nos indica hacia donde tenemos que ir y la guía que seguir: el círculo azul (35 minutos). Los primeros pasos se hacen al lado del campo de viñedos y a la solana. En este primer instante solo podía pensar que no podría ser todo el camino igual porque podría morir de calor (y eso que soy del sur de España). Claramente me equivocaba. Unos metros más adelante… oh, sorpresa, nos adentramos en medio de un bosque y QUÉ GUSTO. Así sí.

En ningún momento del recorrido tuvimos dudas de dónde ir o qué camino tomar en caso de haber una bifurcación. Las señales del círculo azul están cada pocos metros, situadas en los árboles y no hubo discusión al respecto.

Este recorrido de 35 minutos es cuesta arriba, no lo voy a ocultar. Y un par de ellas son bastante duras.Tened en cuenta que hay que subir unos 400 metros en algo más de media hora (dependiendo del estado físico de cada uno/a). Muy importante llevar agua para estar bien hidratados durante el camino, una gorra y parar todas las veces que sean necesarias para recobrar el aliento. 

En cuanto al estado del camino, tengo que decir que era bueno en general, aunque había ciertos tramos con grandes hoyos originados por las corrientes de agua y algo irregular por las raíces de los árboles. En las fotos podréis verlo bien.

Resumiendo: no nos arrepentimos en ningún momento de haber optado por este camino en lugar del fácil. Es más, solo paramos una vez para beber agua y subimos bastante ligeros. Y ojo, no somos unos grandes expertos montañistas ni tenemos un gran fondo físico.

¿Pero qué ven mis ojos?¿Ya hemos llegado?

Con esta manía mía de ir mirando constantemente al suelo para no caerme, no me había dado cuenta de que ya habíamos llegado (esta última «o» la alargaría mucho porque menuda alegría). Una pausa para hidratación y pasamos a conquistarlo oficialmente por dentro.

Mi primera impresión, desde fuera, es que me parecía más grande que viéndolo días anteriores en fotografías. Indudablemente, esto es un punto positivo. Castillo grande, ande o no ande.

La leyenda dice que el castillo fue construido sobre la roca donde vivía una familia de osos, de ahí su nombre. 
De hecho, Bernstein (o Bärenstein) significa literalmente roca de oso (Bär, oso y Stein, roca).

El castillo posee un gran valor histórico, ya que fue construido en granito en el primer cuarto del siglo XIII. Esto no está del todo claro, dado que el muro de piedra de debajo del castillo superior hacia el norte podría ser aún más antiguo. ¡Vaya joya!

En un primer momento, el castillo fue propiedad del linaje Eguisheim-Dagsbourg hasta su extinción en 1225 y, posteriormente y tras el asedio del castillo en 1227, pasó a los obispos de Estrasburgo. Cuando esto sucedió, Bernstein se convirtió en la bailía (distrito administrativo, financiero y judicial administrado por un alguacil) más importante de la zona.
El obispo, allá por 1580, compró la ciudad de Benfeld y transfirió allí la sede de su bailía. Desde entonces, Bernstein perdió todo interés militar o administrativo, así que fue abandonado. Como casi la gran mayoría de los castillos alsacianos, fue quemado por los suecos en el trascurso de la guerra de los Treinta Años (1632). Durante el período revolucionario, el castillo sirvió como salida para los campesinos circundantes y se vendió como propiedad nacional.

 

Estructura

El sitio de Bernstein es simple pero innovador. Una fortaleza pentagonal sirve como escudo para los edificios que se colocan en una fila detrás de ella: torreón, casa señorial y patio.
Sin embargo, surge una pregunta cuando analizamos el conjunto. Una torre del homenaje es efectiva si mira al lado más amenazado por el fuego enemigo. Este no es el caso aquí y parece que fue la roca quien dictó la orientación del castillo. La casa, por otro lado, domina el lado suroeste y, por lo tanto, era vulnerable a los proyectiles. Curioso.

Empezaré hablando del patio o basse-cour. Es contemporáneo con el castillo superior (principios del siglo XIII). Había una gran vivienda, como lo demuestra la presencia de ventanas románicas. La esquina noroeste está ocupada por una torre cuadrada (XIV). A juzgar por su ubicación y estructura, su función era esencialmente defensiva: permitía monitorear la puerta de entrada al castillo inferior.

A continuación, subimos las escaleras que nos dan acceso a lo que fue la casa señorial, la torre/capilla y el torreón.

La casa señorial o palais constaba de dos pisos. El primer nivel fue perforado, originalmente, por diez aspilleras. Después se modificó para colocar una cisterna de filtración en la base de la torre del homenaje. El segundo nivel albergaba la sala ceremonial y varias salas de estar.

La torre cuadrada, que ocupa la esquina noreste, albergaba una capilla dedicada a Santa Margarita. Fue levantada, probablemente, durante el siglo XV, dado que era muy común encontrar capillas u oratorios en castillos de montaña en aquella época.

 

Y ahora, con permiso del resto del castillo, llega la joya de la corona: la torre del homenaje o donjon. Gracias a los trabajos de mantenimiento y conservación, es posible subir hasta la parte superior de la misma y disfrutar de unas vistas 360º. Eso sí, el primer tramo de escaleras está bastante oscuro… Como había visto información del castillo antes de ir, nos trajimos de casa una linterna pequeña. Yo soy una persona con bastante vértigo, especialmente en tramos de escalones, y me aterra no saber por donde voy pisando (todo hay que contarlo, señores).

El torreón pentagonal del castillo de Bernstein (primer cuarto del siglo XIII), de unos 18 metros de altura, tenía una clara misión: servir como defensa. En la parte baja se dice que podría haberse utilizado como mazmorra. El acceso se hacía en una puerta alta, situada a unos 11 metros y con una pasarela protegida y retráctil desde la zona alta de la casa señorial. En esos 11 metros, en la zona norte, se ubicaban unas letrinas (todavía bien conservadas).

MUY IMPORTANTE: 
Las ruinas del castillo son frágiles. No subid por lugares prohibidos, no coged piedras y prohibido trepar por los muros.
Además de ser peligroso, hay que conservar el patrimonio para que dure lo máximo posible. Gracias.

Para acabar, tenemos el comúnmente conocido como bastión baluarte (siglo XIII) frente al castillo. Alberga una cisterna subterránea construida durante el primer cuarto del siglo XIII.

Pausa para comer y bajada

Una vez visitado el castillo, nos dispusimos a llenar el buche, que ya iba siendo hora. Hay un par de mesas de picnic en la zona exterior del castillo y, además, a la sombrita. ¡Todo bien! Nuestras sensaciones eran inmejorables: la subida fue dura pero ay, ¡mereció tanto la pena!.

Antes de iniciar la bajada, informo de que existen otras rutas que salen o continúan desde aquí. Una de ellas es la visita conjunta de Bernstein y los dos castillos de Scherwiller: Ortenbourg y Ramstein (en obras actualmente). Por cierto, próximamente tendréis la visita que hicimos a Ortenbourg ;-). Otra, para amantes de la escalada, es el Rocher du Falkenstein.

Ahora sí, llega la vuelta a Dambach-la-Ville, donde tenemos el coche. En principio teníamos pensando volver por el mismo camino PERO, viendo el mapa, vimos que existía otro camino para llegar al pueblo y eran 10 minutos más. Para probar y testear para vosotros/as, decidimos cambiar y seguir el camino balizado con la cruz amarilla. Tanto uno como otro están perfectamente bien señalizados y en ningún momento dudamos de si íbamos por el buen camino.

Como no quiero que esto se haga interminable, me voy a limitar a narrar nuestra peripecia y las impresiones que nos dio este camino a diferencia del otro (círculo azul). 

El camino balizado con la cruz amarilla, en nuestra opinión, es más sencillo. Son 10 minutos más de paseo pero las cuestas no son tan prominentes. El estado del terreno es similar, quizá un poco mejor la cruz amarilla. Además, las vistas que ofrece el camino son más bonitas (también es algo 100% subjetivo). Os dejo las fotos y juzgáis vosotros/as mismos.

La anécdota del día llegó en la bajada. ¡No puede faltar mi mala pata! Tuve una caída en el sitio más tonto y por simple despiste. Afortunadamente solo tuve un pequeño rasguño en el codo y dolor en la rodilla que duró unos 3 o 4 días. Iba bajando, un poco dolorida y repitiéndome una y otra vez que volvería a subir aunque tuviera que volverme a caer. Así soy yo: dolorida pero contenta y feliz.

Por cierto, en todo el recorrido de la bajada sólo coincidimos con una familia (con varios niños/as incluidos). Es una gozada caerse y estar segura de que nadie te ha visto. 

¡Llegamos a Dambach y vivos (sobre todo yo)! 

Antes de acabar, me gustaría lanzar un agradecimiento a los voluntarios, tanto de Bernstein como de otros castillos, por el trabajo desinteresado que realizan para mantener y conservar los restos y ruinas de los castillos alsacianos. Valoro muchísimo la pasión que le ponen y el uso de su tiempo libre en realizar algo de manera totalmente altruista. Merci beaucoup!

Hasta aquí llega el post de hoy. Espero que os haya gustado mucho el castillo de Bernstein y nuestras peripecias para llegar hasta él. Como siempre escribo, tenéis los comentarios de abajo habilitados para preguntas, impresiones, dudas,… ¡Lo que queráis!

Nos leemos la semana que viene en otro punto de la geografía alsaciana. ¡Gracias!

Otros links de interés
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Las fotografías fueron tomadas el 11 de julio de 2020 con una cámara Sony A6000 y editadas con Adobe Lightroom.
Bibliografía: Les amis du Bernstein, Wikipedia y Chateuxfortsalsace.


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