Iglesia de Saint-Maurice (Ebermunster)

Iglesia de Saint-Maurice (Ebermunster)

¿Sabíais que, muy probablemente, os voy a mostrar una de las iglesias más bonitas de Alsacia? Y voy más lejos, una de las más bonitas del Gran Este francés. Se que puedo sonar muy exagerada (no tiene nada que ver que sea andaluza, lo prometo) pero creedme, la Iglesia de Saint-Maurice lo es. 

Si la visitáis y os quedáis con la boca abierta, contádmelo. No quiero ser la única que quedó con esa cara. 

Datos prácticos

 

Dirección: Rue du Général Leclerc, 67600 Ebersmunster (Bajo Rhin).

Horario de visita: de noviembre a mayo de 9h a 17h. De junio a octubre de 9h a 18h.

Entrada libre. Se aceptan donaciones para continuar la restauración.

Ebermunster (500 habitantes) está a 9 km de Sélestat y a 34km de Colmar.

Siempre y cuando no haya ningún evento especial, se puede aparcar cerca de la iglesia y de manera gratuita.

Breve resumen de su historia

La iglesia fue parte de una poderosa abadía benedictina que fue fundada en 667 por el evangelista irlandés Saint-Déodat (Saint-Dié). La primera iglesia de la abadía albergaba las reliquias de San Mauricio, confiadas a Déodat por la abadía de Saint-Maurice en Suiza.

La abadía floreció bajo el patrocinio de Etichon, duque de Alsacia y padre de Santa Odilia, la patrona de la región.

El pueblo y la abadía se quemaron en la noche del 4 al 5 de octubre de 1632 durante la Guerra de los Treinta Años por las tropas suecas del mariscal Gustaf Horn. 

La abadía resurgió de sus cenizas gracias a Peter Thumb (1681-1767), construyendo una obra maestra austriaca de expresión barroca. Thumb participó también en la construcción de varias abadías barrocas, entre ellas Saint-Peter en la Selva Negra alemana, Birnau en las alturas del lago de Constanza y St. Gallen en Suiza. En 1712, la iglesia se terminó pero cuatro años después se quemo por un rayo. Fue necesario reconstruir.

Se salvó durante los tiempos difíciles de la Revolución, pero sufrió algunos daños durante los combates en diciembre de 1944. Ahora restaurada, es el único gran logro del arte barroco de Austria Vorarlberg en Alsacia.

Parte exterior

El exterior: aspecto sobrio. La fachada, en primer lugar, está compuesta por paredes de color crema enmarcadas por pilastras de arenisca rosa de los Vosgos. Posee dos torres de 48 metros, cuadradas en dos tercios de la altura y luego octogonales (1709-1710).

Las torres están coronadas por dos cúpulas bulbosas decoradas con tejas esmaltadas de color verde. Esta forma de cubierta se utilizó raramente en Alsacia. 

Cuando la nave fue reconstruida en 1725, el arquitecto erigió un nuevo muro entre las dos torres, creando un porche abovedado en la planta baja y una galería de órganos en el piso superior. El nicho a dos aguas alberga una estatua de San Mauricio, patrón de la iglesia, y una estatua de la Virgen.

En la parte posterior de la iglesia, apoyada contra el coro, se encuentra una tercera torre de 45 metros. Le dieron el nombre de Torre Pagana (o Heidenturm).

Decoración interior

¡Qué impresionante! Y no, no nos hemos trasladado a Austria o Baviera. La decoración interior data de 1727 y muestra una cierta armonía: muebles barrocos, grandes frescos, el uso de madera, piedra, estuco y dorado. Todo ello se ve favorecido por un espacio claro y luminoso donde el ojo se siente naturalmente atraído.

Si las ventanas de las catedrales góticas se usaron para contar las historias, en Ebersmunster deberá alzar la vista para poder observarlas en esos maravillosos frescos. Las pinturas son obra del pintor Joseph Malter, JF Siber (o Siffert) y Joseph Mages, de Tyrol.

Frescos y medallones del primer tramo de la nave: el martirio de San Mauricio. En los medallones de la esquina, los siguientes santos: Ambrose, Agustín, Jerome y Gregory.

Segundo tramo de la nave: San Benito (fundador de la orden del monasterio de Ebersmunster). En los medallones de los ángulos: las alegorías del poder, la santidad, la durabilidad de la orden benedictina.

Tercer tramo de la nave: la glorificación de San Benito. En medallones de ángulos: las grandes figuras de la orden benedictina: Edmond, Ildefonse, Rupert y Bede el Venerable. En la encrucijada del crucero se encuentra una representación de la Asunción de la Virgen María en trompe l’oeil (trampantojo) desde 1759. Es el punto artístico culminante de todos los frescos.

Decorando la bóveda sobre la galería del órgano, la pintura monumental representa a Santa Cecilia tocando un órgano de dos llaves, rodeado de ángeles músicos que revolotean. Esta decoración, que se debe al pintor Syber (o Siffert) de Estrasburgo en 1727, ha conservado toda su frescura porque escapó de la restauración (a veces abusiva) dirigida por Eugène Laville de 1864 a 1867, y que afectó a las pinturas de la nave.

Ojo con el púlpito: ¡está apoyado por la poderosa fuerza de Sansón!.

En cuanto a la arquitectura, el coro de la iglesia alberga la sillería en madera de Mathieu Wurtzer  Las estatuas que sobrepasan los asientos representan santos. Una inscripción en lengua alemana permite identificarlos. Los frescos del techo revelan Fe, Esperanza, Amor, el Cordero del Apocalipsis y la Santísima Trinidad.

El altar mayor (1728), al final del coro, está coronado por una impresionante corona de dosel cuyas esculturas extravagantes y doradas se elevan hasta la bóveda. Es una obra de Jean-Léonard Meyer, de Sélestat.

Órgano Silbermann

El órgano de la iglesia  es una de las últimas obras del famoso constructor de órganos de origen sajón André Silbermann.

Los monjes benedictinos de Ebersmunster ordenaron el instrumento el 5 de julio de 1728 por una suma de 3000 florines, 6 cuartos de trigo, 6 cuartos de centeno, una medida de vino, 3 cuerdas de madera de aliso, 3 cuerdas de madera de haya, así como 2 louis d’or (moneda de oro emitida en Francia entre 1640 y 1793) a la atención de la esposa del constructor de órganos.

El trabajo comenzó el 21 de agosto de 1730 y terminó el 2 de septiembre de 1732. Para su realización, André Silbermann se inspiró en el modelo del órgano Thierry de Saint-Germain-Des-Près en París. El instrumento incluye unos 1600 tubos y está equipado con 3 teclados de ébano. Está alimentado por 4 fuelles y el acoplamiento entre el órgano grande y el positivo se realiza deslizando el teclado. 

Milagrosamente, este órgano ha mantenido su carácter original y el sonido que le dio André Silbermann.

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