Mercado medieval navideño de Ribeauvillé [2019]

Mercado medieval navideño de Ribeauvillé [2019]

Entre tanto mercadillo tradicional, Ribeauvillé nos ofrece un oasis con un gran atractivo: su mercado medieval navideño. Durante dos fines de semana del periodo de Adviento, el pueblo se transforma, literalmente, en una villa medieval: espectáculos con fuego, lucha de caballeros, música medieval, Pépiloué y sus ocas,… 

Esto y más encontraréis en Ribeauvillé. ¿Qué os parece si seguís leyendo y os hago viajar hasta allí con las fotografías? ¡Trato hecho! 😉

Datos prácticos

Ribeauvillé es un pueblecito ubicado en el departamento del Alto Rhin y cuenta con una población de 4746 habitantes.

Su ubicación con respecto a las principales ciudades de Alsacia: a 19,7 km de Colmar, 61 km de Mulhouse y 65,2 km de Estrasburgo.

Para llegar desde Colmar, tenemos dos opciones de líneas de autobús: la 106 y la 109. En tren, solo es posible llegar desde Sélestat. También tenéis la opción de llegar en Navette de Noël.

Habitualmente recomiendo mi post Donde Aparcar pero, en este caso, tan solo os deseo suerte y paciencia. Una segunda opción es el P+R (Parking Relais) que se habilita en días de mercado. Son 5€/vehículo e incluye la navette hasta Ribeauvillé (casi) centro. 

Es bueno saber que los tres castillos que vigilan el pueblo son: Saint-Ulrich, Girsberg y Haut-Ribeaupierre. Ojo, los he dicho de memoria y sin equivocarme. Aplauso.

mercado medieval navideño de Ribeauvillé 2019

4 y 5 de diciembre 

11 y 12 de diciembre 

Fechas del mercado en 2021

LLegamos a Ribeauvillé

Llegando a Ribeauvillé, ya podemos intuir que algo grande tienen preparado. Lo comento, principalmente, por la cantidad ingente de coches y personas caminando, incluso, desde el pueblo de al lado. Y esto es lo primero que debéis saber si tenéis el mercado medieval de Ribeauvillé en mente: hay muchísima gente. Si detestáis las multitudes, este no es vuestro lugar. ×

Desafortunadamente, su turistificación no permite disfrutar de él como se mereciera tal nivel de organización. Imagino que, si el asunto se agraba en años próximos, limitarán el aforo pagando una entrada. Como esto solo son conjeturas por mi parte, las dejo a un lado y continuo con mi experiencia. 

En 2019, tuve la oportunidad de pisar en dos ocasiones este mercado. Una con mi socio y, la otra, con mi hermana & cuñado. De ahí que veréis fotos con paraguas y otras con cielo azul azulísimo. Los días en cuestión fueron el 7 de diciembre (sábado lluvioso) y 14 de diciembre (sábado también, soleado). Exceptuando el cambio de tiempo, no encontré ningún cambio sustancial de gentío.

 

Primeras andanzas por el mercado medieval

Al llegar al mercado, nuestra primera parada la teníamos CLARA: el puesto de los vinos calientes. Como buena previsora, ya traía mis tazas de años anteriores. Las tazas de este mercado se compran (1,5€/taza). No me preguntéis por qué pero el vino blanco caliente del primer puesto es mi favorito de todos los de Alsacia. La mujer que nos atendió, miró perpleja las tazas y acertó al decir que eramos fans del mercado. Ya era feliz y podíamos seguir andando.

Lo primero que me llamó la atención fue que, en la plaza donde se ubica el puesto del vino (Place Goraud), habían cambiado un poco la temática y ahora había animales de granja. Por cierto, padres y madres, en esta plaza hay una casetilla con Papá Noël. Podéis pasar, hablar con él y hacer alguna foto (todo gratis).

La siguiente decepción no tardó en llegar cuando, de manera inesperada, habían cambiado (o quitado) el puesto de la panceta a la brasa. Podéis imaginar nuestra indignación ante tal suceso. A ver qué comíamos ahora, cuando llevábamos una semana pensando (y fantaseando) en el montaíto de panceta. Spoiler: no salimos perdiendo con el cambio. 

Nos detenemos en el lugar de la última fotografía (a la altura del número 43 de la Grand-Rue). Junto al restaurante Caveau de l’ami Fritz hay un pequeño callejón, muy solicitado en esta época del año por su espléndida decoración. Asegurado: hará las delicias de los más pequeños y grandes. Os animo a parar y observar (y perdón de antemano si tenéis que esperar mucho rato para pasar). Lo cierto es que, en la segunda visita, ni siquiera pudimos acercarnos de la cantidad de gente haciendo cola para pasar…

Ribeauvillé en Navidad es un lugar donde no puede faltar la paciencia y la resignación. 

Continuamos…

¡A comer!

Ya provistos del avituallamiento, nos disponemos a buscar algo para llenar el buche tras la decepción de la panceta a la leña. Enfrente del ayuntamiento encontramos uno de los puestos más simbólicos del mercado: el jabalí a la brasa (sanglier à la broche). Y allí nos situamos nosotros, muy pacientemente, a esperar nuestro bocadillo. 20 minutos después y con 9 euros menos en la cartera (4,5€ bocadillo), comimos de pie pero muy felices. Mi socio se hubiera comido otro bocadillo si no llega a ser por la cola. Muy recomendable

Seguimos caminando y captando en la memoria todos los detalles de este mercado. 

No le falta detalle. No resulta complicado quedarse embobado con tal despliegue de detalles y elementos decorativos. Cuando me preguntáis el porqué de la corta duración de este mercado , os doy siempre la misma respuesta: es imposible la movilización diaria de tal cantidad de recursos humanos. Los vecinos/as del pueblo son los encargados de portar la vestimenta medieval, de los pequeños teatros, de algunos puestos del mercado, de los juegos, … 

Las siguientes fotografías tienen un hilo conductor: los oficios. Los pequeños/as de la casa alucinarán con alguno de ellos y nunca viene mal recordar de dónde venimos.  Vidrio soplado, toneleros, forjadores,…

Oficios de antaño

Después de tantos años de visita, ya se que, allá donde haya un apelotonamiento de personas, habrá un personaje místico o fantástico. Ni un jugador de fútbol profesional consigue aglutinar a tanta gente. 

El frío de estos días se apacigua con los troncos o pequeñas candelas a lo largo del recorrido. Eso sí, el olor de la ropa y pelo al llegar a casa (alojamiento en vuestro caso) hará parecer que habéis estado de parrillada con unos amigos/as. 

Con estas últimas líneas, paso a despedir este post que espero que os haya satisfecho. Os dejo unas cuantas fotografías más para vuestro deleite.

¡Gracias por leerme y compartir, si se da el caso!

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