Mercado de Navidad de Neuf-Brisach [2019]

Mercado de Navidad de Neuf-Brisach [2019]

A través de las líneas de esta entrada, nos teletransportamos a la pequeña población de Neuf-Brisach. En concreto, vamos a recorrer su mercado de Navidad o Village 1700. Es un mercado que no deja indiferente, tanto para bien como para mal. 

¡Vámonos!

Datos prácticos

Neuf-Brisach es un pueblo del Alto Rhin, cercano a la frontera con Alemania (1938 habitantes).

Su principal atractivo es la fortificación de Vauban, declarada como Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2008.

Se encuentra a 17 km de Colmar, 34 km de Friburgo de Brisgovia, 39,4 km de Mulhouse y, finalmente, a 88 km de Estrasburgo.

Para venir en transporte público desde Colmar, línea 1076 y línea 301. (No confundir con Breisach, que está en Alemania).

El mercado de Navidad de Neuf-Breisach suele celebrarse el segundo fin de semana de diciembre.

IMPORTANTE: La reseña de este mercado es anterior a la crisis sanitaria del COVID-19.

Mercado de Navidad de Neuf-Breisach: Primeras impresiones

Las fotografías que veréis en este post están tomadas el 8 de diciembre de 2019, domingo.

A raíz de la ardua investigación que hago cuando llega el periodo navideño, tenía clarísimo que tenía que visitar este mercado por primera vez. Las fotos que veía en Internet eran muy tentadoras y yo muy blandita. Convencí a mi socio para ir (o no tanto) y para allá que fuimos.

El coche lo aparcamos en una calle del propio pueblo. Recuerdo ver aparcamientos fuera de la zona fortificada, pero consideraba que estaban demasiado lejos del núcleo urbano (mi fuerte: arriesgar). La jugada nos salió bien y aparcamos en el mismo pueblo sin ninguna dificultad (cero mérito). Como buenos improvisadores, decidimos seguir las masas y llegamos a la place d’Armes Géneral de Gaulle, la misma que alberga a ese gigantesco árbol de Navidad. Sinceramente, creo que se les fue de las manos y no necesitaban un árbol tan increíblemente alto y grande. Medía casi 30 metros, como el Grand-Sapin de Estrasburgo. Juzgad vosotros mismos/as.

La plaza, exceptuando el árbol, me pareció algo desangelada y oscura. Por cierto, había un parking para los coches en esta plaza. Desde esta perspectiva, ya vemos lo que será el mercado de Navidad o Village 1700, para allá vamos.

El Mercado

El recinto está acotado y, a la entrada, hay personal de seguridad registrando bolsos. También te piden que te desabroches el abrigo. No lo he dicho antes, pero el acceso es gratuito.

La primera impresión fue muy buena. Al llegar de noche, ya estaban las luces encendidas y ese mix de luces me cautivó. 

Empezamos a movernos y nos fuimos dando cuenta de la cantidad de gente que allí había. También nos percatamos de que el recorrido se iba haciendo como si estuviéramos en IKEA, con flechas. Esto último no nos gustó mucho. Entiendo que, ante la gran afluencia, lo mejor es hacer carriles y tener el rebaño ordenado… pero la libertad de ir caminando a tu libre albedrío se echó de menos. Primer punto que, subjetivamente, no me gustó. ×

En este primer tramo, se podía andar bien, se le podía dedicar el tiempo que queríamos a cada puesto y no me sentí que entorpeciera o molestara a los demás.

Un aspecto súper positivo, creo que el más destacable del mercado, son sus puestos. Artesanía muy bien seleccionada, artículos preciosos a la venta, hechos con mimo, detalle y buen gusto,… A día de hoy, son los puestos que más he disfrutado de todos los mercados alsacianos.

Seguimos con nuestro recorrido a lo IKEA y llegamos al momento culmen. Nos adentramos en una especie de carpa, llena de puestos y llena de gente. A duras penas se podía andar y, obviamente, nada de parar a mirar u ojear lo que los artesanos nos proponen. El final de la carpa nos llevó a la Salle de Fêtes, si no me equivoco. Plagada de gente, también, y siguiendo como rebaños. En este preciso momento, tanto mi socio como yo nos agobiamos muchísimo (estábamos dentro de un edificio y la sensación de ratonera no podía ser mayor). No acabamos el recorrido por dentro y nos dimos la vuelta en cuanto pudimos. Cuando puse un pie en la «calle» (digo calle aunque seguíamos en el recinto acotado del mercado, pero ya fuera), me obcequé y le dije al socio VÁMONOS, POR FAVOR. 

Encontramos cerca una salida del recinto y salimos corriendo, casi sin pensarlo. Nos sentamos un rato, respiramos aire fresco y hablamos. Compartíamos ese mal sabor de boca pero no nos queríamos ir así, de modo que decidimos volver a entrar sin hacerle caso a las flechas, a las masas ni al rebaño. A nuestro aire, siempre intentando no entorpecer a nadie (en este momento podéis llamarnos descerebrados/as, pero esperad y seguid leyendo). 

P.D. No hay fotos de la carpa ni de dentro de la Salle de Fêtes. Podéis intuir mi estado. 

Parte 3: la reconciliación (a medias)

Mi cabeza no paraba de pensar en aquellas fotografías que había visto en Internet sobre ese mercado y que yo todavía no había visto. Seguramente, éste fue uno de los principales motivos que nos llevaron a volver a entrar. En lugar de seguir por el camino que tomamos al entrar por primera vez, nos fuimos para la izquierda y OH, SORPRESA. Allí estaban los puestos del Village 1700.

Cada puesto es una recreación de un oficio de aquel 1700: panaderos, herreros, forjadores, carpinteros, etc. Aquí pudimos movernos con libertad, admirar los trajes que llevaban los vecinos de Neuf-Brisach, los utiles de labranza antiguos, algún que otro animal, trabajo en vivo (cortando troncos, forjando hierro,…). Disfruté muchísimo y, por algún momento, se me olvidó la sensación de ansiedad en la ratonera. 

Ojo cuidado. A continuación veréis al socio en acción (y tanto, que se le ve borroso dándolo todo con el tronco). 

Reflexión final. ¿Lo recomiendo?

Hasta aquí llega el mercado de Navidad de Neuf-Brisach o Village 1700.  Os recomiendo la visita a este mercado por dos razones.

La primera, es que yo fui en domingo, a una hora mala (las 17h). Puede que el sábado y a otras horas no esté tan abarrotado. Al desconocerlo, no me puedo negar en rotundo a que lo visitéis. En segundo lugar, es un mercado con unos puestos muy lindos, muy trabajados y merecen ser vistos.

Obviamente, estas escenas de mercado hasta la bandera no se podrán repetir en los años venideros por la crisis sanitaria. Espero que, de aquí en adelante, sepan controlar el aforo y no permitir que ciertas zonas del mercado se conviertan en «ratoneras».

Para concluir, me gustaría agradecer vuestra lectura, atención y visita a la web.

¡Nos vemos pronto con otro post navideño!.

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