Rodelbahn de Todtnau

Rodelbahn de Todtnau

¿Ganas de emociones fuertes? Si la respuesta es afirmativa, este post es para ti. A pesar de que hay varios rodelbahn por la zona, sobre todo en Alemania y Suiza (alguno también en Alsacia), en el día de hoy contaré mi experiencia en el rodelbahn (o trineo sobre raíles) de Todtnau (Selva Negra).

Abróchense los cinturones que bajamos a toda velocidad.

Datos prácticos

Como apunté antes, el rodelbahn que hoy visitamos está ubicado en Todtnau, un pequeño pueblo de la Selva Negra alemana.

Localizamos Todtnau a 80 km de Colmar y a 85 de Mulhouse.

Para llegar en transporte público: no existe apeadero de trenes en Todtnau, por lo que sólo se puede llegar en Autobús desde Friburgo (Línea 7215; RVF) , Zell o Titisee. La parada de autobús más cercana es «Estación de autobuses Todtnau».

Nosotros fuimos en coche y lo dejamos aparcado en un parking cerca. Aquí dejo la ubicación.  Era gratuito y, en la era Pre-COVID, era difícil aparcar en verano por la gran afluencia de visitantes.

El horario de apertura es variable, dado el tiempo de incertidumbre que vivimos. Actualmente (Agosto 2020), es de 9h a 16h30. Mejor consultar antes de ir.

Aquí comparto el enlace a la tabla de precios, ya que hay muchas combinaciones posibles. Abajo contaré la opción que elegimos nosotros.

¿Qué hay de los pequeños de la casa? Bien, se aceptan desde los 3 años y 95 cm de altura compartiendo trineo con un adulto. Para poder dirigir un trineo solo, se deberá tener más de 8 años y 1,40cm de altura.

Por último, hay que tener muy en cuenta el clima, ya que el teleférico y/o los trineos no están operativos durante vientos fuertes, heladas y tormentas.

Web Oficial: https://www.hasenhorn-rodelbahn.de/

Llegada a Todtnau

Antes de liarme a contar nuestra experiencia, quiero aclarar que estas fotografías se tomaron en la era pre-COVID. En concreto, a mediados del mes de junio de 2019. La polución en Alsacia por altas temperaturas no me ha permitido salir a hacer nuevas fotos, de modo que he tomado la decisión de dedicarle un post al súper Rodelbahn de la Selva Negra.

Al lío.

El año pasado, durante la visita de unos amigos de España, destinamos un día de los cuatro que estuvieron a lo más famosillo de la Selva Negra. Es una gozada tener otro país tan cerca y aprovecharse de todo lo que ello conlleva: otra lengua, otro modo de vivir, otra gastronomía, otra cultura, otro tipo de edificaciones,… ¡Me encanta vivir aquí!

Era mi primera visita y la segunda para mi socio, así él que ya sabía de qué iba todo esto. Y, aunque él ya tuviera experiencia, intenté consultar bastante información unos días antes y empaparme de ella para ir con todas las ideas bien claras. Una de ellas era segura: ir pronto. Pese a que mediados de junio no sea considerado como alta temporada, mejor prevenir que curar (ole mi conocimiento del refranero español). Teniendo esto en cuenta, salimos bien pronto de casa y llegamos sobre las 10h30 a nuestro destino. En datos prácticos he dejado el enlace directo de Google Maps al lugar donde aparcamos el coche. 

Si no me equivoco (hace más de un año), ocupamos el último aparcamiento disponible. Visto lo acontecido, el día apuntaba bien. Una vez allí, llegamos a la conclusión de que toda la gente que había por allí iba al rodelbahn y era un buen plan el seguirles. ¡Nuestro experimento salió bien!

📝No hay mucha distancia entre el parking y la entrada, menos de 10 minutos. 

Una vez allí, nos aproximamos a los puestos de venta de tickets y, después de hacer la cola pertinente, nos preguntamos al unísono: ¿Qué ticket hay que comprar? Mi socio y su inglés se entendieron a la perfección con el personal de la taquilla y compramos un viaje simple completo (teleférico y trineo). Rondó los 10 euros, no recuerdo el montante exacto (conservo el ticket pero no indica nada).

✅ La organización me pareció muy buena: después de adquirir la entrada, tardamos un suspiro en estar montados en el telesilla (2 plazas).

El Telesilla de Hasenhorn

El telesilla (2004) tiene 964 metros de largo y el viaje dura unos 13 minutos aproximadamente.

Mentiría si no dijera que el telesilla impresiona. Mucho. A pesar del vértigo que suelo tener, me atreví a mirar hacia abajo… y hasta llegué a sentirme cómoda ahí colgada. Cosas de la vida.

Si tuviera algo que destacar y que me hizo especial gracia mientras subíamos eran los grititos de emoción de la gente que bajaba a toda velocidad. SPOILER: Esto último no fue nuestro caso y, contra todo pronóstico, no fue por mi culpa. Si queréis saber más, tenéis que seguir leyendo.

Desde las alturas

¡LLEGAMOS! ¡Qué bien y qué fresquito!

Euforia máxima al bajar del telesilla y ver esas vistas. IMPRESIONANTE. 

En este punto y según la opción que hayáis comprado en la taquilla, volveréis a utilizar el telesilla o bajaréis a toda mecha por el trineo sobre raíles. Nuestra opción era la segunda, claro. 

Días antes de ir, había leído que se formaban unas colas de aúpa para tomar el trineo… Nosotros, en temporada baja-media, tuvimos unos 10 minutos de espera. Mientras esperábamos, presenciamos un momento de lo más cómico. Un niño, que estaba en la mitad de la cola, empezó a agobiarse muchísimo y, acto seguido, se echó a llorar. El pobre se asustaría mucho y no había manera de que la criatura bajara por el trineo. Obviamente, no se obliga a nadie y el niño y su padre acabaron bajando por el telesilla de nuevo. 

 

El rodelbahn de Todtnau: nuestra experiencia

Si resulta de vuestro interés, ahí van unos cuantos datos técnicos del rodelbahn. En primer lugar, el trineo lleva operativo en lo alto de la montaña Hasenhorn desde 2004; en 2017, después de varios sustos graves, sufrió una modificación del sistema de frenado y del cinturón de seguridad. Tiene una longitud de 2,9 km y dicen que es la más larga de Alemania. 

La persona que se sienta delante, aka el conductor, es la persona encargada de accionar el freno cuando lo cree conveniente. Sin embargo, el nuevo sistema de frenado centrífugo desacelera automáticamente. La velocidad máxima es 40 km/h. 

¿Son realmente fiables? La respuesta es sí. Los trineos (de unos 80 kg aprox.) están firmemente conectados a los rieles de acero inoxidable. 

Booking.com

Yo tenía clarísimo que no quería montarme sola porque me daba un poco de respeto (soy una gran miedica, lo confieso). Como la carga máxima de cada trineo es de 150 kilos, mi socio y yo ocupamos un solo trineo y él llevó la voz cantante. Delante de nosotros había un grupo de chicos jóvenes alemanes y eso nos alegró. Habitualmente, los trineos compartidos de papá o mamá con niño/a van algo más lentos y, aunque dejan un poco de tiempo entre trineo y trineo, te los podrías acabar encontrando y chafarte la bajada a toda mecha. 

¿Os acordáis del grupico de alemanes? Pues, evidentemente, dejaron en último lugar AL LENTO de la pandilla. Mi socio y yo bajamos a tope, a todo lo que daba y, a mitad de recorrido, nos aproximamos al chico alemán. DRAMA. ¡Me lo estaba pasando taaan bien! A pesar de nuestro nulo nivel de alemán, nos salió del corazón gritarle al chico: schneller!!!!!!!!!!! (¡¡¡más rápido!!!). Él, evidentemente, no nos hizo caso, así ajo y agua pa’ nosotros.

Una vez abajo, os hacen una fotografía y tenéis la opción de comprarla.

FIN

Resumiendo: es una experiencia, como se suele decir, cojonuda. Si estáis de paso por la Selva Negra, es un planazo: emoción fuerte, actividad diferente y liberación de adrenalina. A nuestros amigos les encantó y, por supuesto, repetiremos más adelante.

 

Espero que este post haya sido de vuestro agrado. ¡Nos vemos la semana que viene en otro punto de la geografía alsaciana!

Gracias por leer.



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