Tarde de verano en Estrasburgo

Tarde de verano en Estrasburgo

Después de unas merecidas vacaciones por Normandía, Descubriendo Alsacia vuelve a la carga y con las baterías cargadas a tope. El pasado mes de agosto, aquí mi socio y yo, pasamos una agradable y calurosa tarde por Estrasburgo, capital de Alsacia. 

Sigue leyendo y descubre conmigo esos rincones tan fotogénicos de la ciudad que alberga el Parlamento Europeo.

Datos prácticos

Estrasburgo, ubicada en el departamento del Bajo-Rhin, es la capital de Alsacia (280.000 habitantes).

Para llegar a Estrasburgo desde España tenéis varias opciones: utilizar el aeropuerto de Estrasburgo-Entzheim, el de Baden-Baden o el de Basilea-Mulhouse.

Para aparcar, os dejo el enlace al post dedicado en exclusiva a este tema: Aparcar en Alsacia.

Nosotros le dedicamos una tarde porque, evidentemente, ya habíamos estado en otras ocasiones y nuestra intención era ver un par de lugares concretos. Estrasburgo se merece, como mínimo, un día completo de visita.

Aparcamiento

¡Qué ganas tenía de volver a escribir estos post y de poder revivir aquella tarde tan bonita que pasamos mi socio y yo!

Antes de comenzar y como apunté antes, la intención primera de este viaje era visitar dos sitios específicos: en primer lugar, el jardín botánico de la Universidad y, por otro, volver a disfrutar del espectáculo de luces y sonido (vídeo-mapping) sobre la fachada de la majestuosa catedral

Como ya es habitual en nosotros, la opción preferente para aparcar fue y es el Parking Relais (P+R) de Elsau. Está junto a la A35 (Autovía que conecta Alsacia de norte a sur) y a solamente seis paradas en tranvía de Homme de Fer, pleno centro de la ciudad. Mejor imposible. Si estas dos opciones son buenas, habría que sumarle el aprovechamiento del tiempo: ya sabemos cómo es entrar en coche a las ciudades, su tráfico y el coste del estacionamiento.

❗ A partir del 1 de enero de 2021, será obligatorio disponer de la pegatina medioambiental Crit’air en el vehículo para acceder a Estrasburgo y Eurométropole (incluida la red de carreteras / aún no se ha decidido nada con respecto a la A-35). 

El sistema del Parking Relais es muyyy sencillo. Al entrar en el parking, se os proveerá de un ticket, el cual tendréis que guardar y llevar con vosotros/as en todo momento. Una vez aparcado el coche, tendréis que ir hacia la parada de tram más cercana (no os preocupéis porque están muy bien señalizadas). Ya en la parada, deberéis validar el ticket que custodiáis en las maquinitas habilitadas para ello. Recuerdo que el P+R incluye el viaje ida y vuelta en tram para todos los ocupantes del vehículo (hasta 7 personas). Una vez acabado vuestro periplo por Estrasburgo, deberéis volver a validar el billete en la parada de tram, montar y, una vez de vuelta en el P+R, meter el ticket en las máquinas automáticas de pago. Efectuar el pago de 4,2 €, retirar el ticket y utilizarlo a la salida para que se levante la barrera. Es más sencillo de lo que parece, en serio.

Comenzamos la tarde por la Grande-Île

El paso por el centro de la ciudad fue, prácticamente, testimonial. Nuestro objetivo era llegar al Jardín Botánico de la Universidad dando un paseo por las calles más céntricas, ver el ambiente y morir de calor, todo hay que decirlo. Posiblemente (SÍ) elegimos el día de más calor de todo el año… 

Os dejo algunas fotos que hice desde Homme de Fer a Quai des Bateliers.

Jardín Botánico de la Universidad de Estrasburgo

Dirección: 28 Rue Goethe, 67000 Strasbourg.

Entrada gratuita.

Horario de tarde, por las mañanas se reservan para escolares. Domingos cerrado.

Para llegar en transporte público: líneas de tram C, E y F (parada Observatoire).

Sitio web: http://jardin-botanique.unistra.fr/

Después de unos 20 minutos penando y vagando al lado del río por el calor intenso, llegamos a las 16h30 al jardín botánico. Nos hubiera gustado llegar al poco de abrir, ya que el horario es muy limitado y hay bastante por ver, pero no salimos tan pronto de casa como me hubiera gustado. 

A la entrada hay personal de seguridad para controlar el aforo (50 max. en tiempos de COVID-19). La mascarilla, en aquel momento, no era obligatoria pero sí aconsejable.

Pequeño resumen de su historia

El jardín botánico de la Universidad de Estrasburgo fue fundado por el área de Medicina en 1619 dentro de la antigua Academia Protestante de la ciudad, Universidad de Estrasburgo dos años después. Es el segundo jardín botánico más antiguo del país después del de Montpellier (1598).

Originalmente se ubicó en los alrededores de Krutenau y, en 1884, justo después de la anexión de Alsacia y Lorena a Alemania, se trasladó a su actual emplazamiento, al campus de Neustadt por orden del emperador Guillermo I. El señor emperador alemán quería convertir Estrasburgo en la primera potencia científica y cultural del oeste de Alemania.

Como curiosidad, después de la Revolución Francesa, muchos jardines botánicos fueron desmantelados porque los revolucionarios consideraban que sus colecciones de plantas exóticas eran demasiado «aristocráticas». Jean Hermann, entonces director del Jardín Botánico, sacrificó toda su fortuna personal por la supervivencia del jardín. También salvó de la destrucción algunas de las estatuas de la catedral de Estrasburgo enterrándolas en el jardín.

El jardín se vio perjudicado a causa de una gran tormenta de granizo en 1958, la cual provocó grandes desperfectos en el lugar. Los grandes invernaderos fueron destruidos y se decidió construir un nuevo instituto botánico, así como un invernadero frío y caliente. La única estructura que se conserva del viejo jardín es el invernadero de Bary, catalogado como monumento histórico (fotografía de abajo).

En el Jardín Botánico hay unas 5000 especies de plantas diferentes provenientes de todo el mundo. Las plantas están etiquetadas con su nombre en latín, su equivalente al francés y la proveniencia de la planta. También hay otros paneles explicativos a lo largo del recorrido con información sobre especies, familias o historia del jardín y la Universidad de Estrasburgo. Nosotros, personalmente, echamos de menos algo más de información en determinados árboles y plantas, tales como curiosidades, historia o pasado de ese elemento, datos concretos… 

Por protocolo COVID, todos los invernaderos están cerrados al público. Es por ello que todas las fotos que veis son de los exteriores. 

En cuanto a la arboleda, ésta representa la mitad de la superficie del Jardín: 150 coníferas, 350 árboles de hoja caduca y cerca de 1.500 arbustos. El árbol de hoja caduca más grande es el nogal alado común (Pterocarya fraxinifolia) con una circunferencia de su tronco de unos 5 metros. Casi na. De las coníferas, destaca la secuoya gigante y los cipreses calvos o de los pantanos (Taxodium distichum) que bordean el estanque. Otros árboles destacados son: el nogal de corteza (Carya laciniosa), el roble bur (Quercus macrocarpa) y el keyaki de Japón (Zelkova serrata) que forma en su base una amplia cépée de tres troncos.

Nuestra excursión acabó pronto. Y es que, a pesar de que ya sabíamos del cierre a las 18h, nos pilló a mitad del recorrido y sin poder acabar de verlo completamente.También nos dio algo de rabia que cerraran tan pronto en un día tan caluroso como ese de verano (a las 18 h se empezaba a estar bien allí). ¡Con lo bonito que hubiera sido disfrutar de él con el sol bajando y aprovechando la pequeña bajada de temperaturas! ¡Otra vez será!

Por cierto, aquí mi socio gran amante de las plantas, se llevó una pequeña decepción tras la visita. Yo lo achaco a la escasez de lluvias… Estoy casi segura de que cualquier otro verano más húmedo, las plantas estarían más verdes, lozanas y bonitas. No quiero dar a entender que las plantas estaban marchitas, pero algunas de ellas (sobre todo los pequeños arbustos y plantas) se notaba que necesitaban algo de agua tras el intenso día de calor. 

Aún así, es un buen plan si vivís en la ciudad o venís durante un gran periodo de tiempo. Gratis, cerca del centro y perfecto para dar un paseo rodeado de vegetación.

¡A cenar!

Tras la visita al Jardín y con toda la pasimonia del mundo, fuimos caminando hacia el restaurante donde habíamos reservado la cena (19 h). Conforme íbamos llegando a la zona más céntrica, nos dimos cuenta de la buenísima elección de reservar restaurante antes de salir de casa. En lugares como la Grande-Rue o la Petite France, no cabía un alfiler en cualquiera de las terrazas. 

Nuestra elección para cenar fue el restaurante Chez Tante Liesel.

CHEZ TANTE LIESEL

Dirección: 4 Rue des Dentelles, 67000 Estrasburgo. Zona Petite France.

Comida típica alsaciana.

Buen protocolo COVID-19: había distancia entre las mesas, gel hidroalcohólico a la entrada y personal con mascarilla.

Aunque no existe el menú del día como tal, tienen dos fórmulas de midi (de miércoles a viernes).

La variedad de la carta es más que aceptable. En estos casos, menos es más. También cambian los platos en función de la temporada.

Los platos eran abundantes y, sin necesidad de entrante, vas bien servido.

Personal muy simpático y atento. Hablaban inglés 😉

Recomiendo reservar, ya que el local no es grande. Se puede reservar desde la página web.

Rango de precios: 15 € – 35 €

Sitio web del restaurante: https://www.cheztanteliesel.com/

 

Cabe destacar que era la primera vez que iba a este restaurante y lo elegí por las buenas reseñas que tiene en TripAdvisor y Google. No nos defraudó en absoluto: el ambiente es cálido, acogedor y el personal se desvive para que no falte de nada. El servicio se hizo muy rápido y todos los platos estaban cocinados con productos de buena calidad y al momento. Si tuviera que poner un pero, sería que dentro del local hacía muchísima calor y el único ventilador que había funcionando estaba lejos y no nos llegaba nada de airecillo. 

Algo que aconsejo si venís a Alsacia es tener el móvil a mano a la hora de decidir qué comer porque hay que DESCIFRAR qué es cada plato típico alsaciano con su nombre en alsaciano. Google, we love you. Aunque llevemos tanto tiempo en Alsacia, siempre acabamos descubriendo un nuevo plato típico con su correspondiente nombrajo ininteligible…

La cuenta de nuestra cena rondó los 70 euros. Pedimos entrante, dos platos principales, un postre, café expresso y dos bebidas cada uno (llegamos con la lengua fuera del calor). Repetiríamos la experiencia. Pasado el tiempo, veo que fue algo caro pero realmente compensó por los 7 meses que llevábamos sin pisar un restaurante y por el buen hacer del lugar.

Petite france al anochecer

Con esto de cenar tan pronto y el horario de verano, salimos del restaurantes y aprovechamos para dar un paseo al atardecer por algunos de los sitios más mágicos de Estrasburgo. No nos alejamos demasiado del restaurante y nuestra elección fue el barrio de la Petite France. Como me gustaría dedicarle pronto un post en exclusiva, os dejo con algunas de las fotografías (no me gustaría convertir este post en una galería fotográfica y resultar aburrida con tanta foto).

Ah! Menudo espectáculo de ciudad. Da igual las veces que vayas, impacta como el primer día. Está feo que lo diga servidora pero es una de las ciudades europeas más bonitas. 

EL VIDEO-MAPPING ESTIVAL EN LA FACHADA DE LA CATEDRAL

Video-Mapping 2020

Dirección: Fachada de la Cathédrale Notre Dame, Place de la Cathédrale, Estrasburgo.

Evento veraniego (julio, agosto y primera quincena de septiembre, aprox.).

Cada sesión dura 7 minutos. Hay dos o tres pases cada noche, dependiendo del mes. 

Evento totalmente gratuito.

Por seguridad, solo se puede acceder por dos puntos: rue du Dôme y rue des Frères. Control de bolsos a la entrada y mascarilla obligatoria.

Este evento es parte de toda una gran programación veraniega. Este año, por la circulación del virus, se han visto obligados a reducir el número de actividades.

Sitio web: https://ete.strasbourg.eu/

Llegó el momento de disfrutar de la segunda excusa que nos había traído a la ciudad: el vídeo-mapping. Por si hay algún despistado que no sabe lo que es, lo resumo en la proyección de luces o imágenes sobre un edificio, normalmente emblemático. A ello se le suma la música, siempre en concordancia con el juego de luces y la temática sobre la que verse. 

La ciudad de Estrasburgo organiza, desde hace varios años, esta cita ineludible de la programación veraniega. Cada año trata o está inspirado en una temática diferente. Os pongo ejemplos de años anteriores: Hortus-Mundo Vegetal (2019) o Lux- Edad Media (2018). Este año nos han presentado Pause, espectáculo con música del gran Ludwig Van Beethoven, ya que este año conmemoramos el 250 aniversario de su nacimiento. El título me parece acertadísimo en un año como este. Pausa, como la que nos ha tocado vivir, por desgracia, por culpa del maldito virus. 

La duración de este año es de 7 minutos: tiempo perfecto para no dislocar el cuello de mirar p’arriba. Lo bueno si breve, dos veces bueno. Nota personal: este verano hemos visto otro vídeo-mapping, en otra catedral y en otra ciudad francesa (Rouen, para ser exactos). El show duraba 50 minutos y, nada más empezar, nos dimos cuenta de que es mejor reducir la duración y traer un trabajo de más calidad, tanto en iluminación como en sonido.

La organización del evento es ejemplar. Hay dos accesos de entrada y otros dos de salida diferentes. El uso de mascarilla es obligatorio, ya que, aunque el aforo queda limitado, resulta difícil (que no imposible) guardar la distancia de seguridad. Hablando de seguridad, en los accesos hay personal revisando bolsos y mochilas y, este año, además, realizando el conteo para no superar el aforo de 2000 personas.

Después de narrar todo el protocolo y la información más básica y de interés, ahí va nuestra opinión.

En mi caso, era la segunda ocasión que disfrutaba del vídeo-mapping. Primera para mi socio. La organización fue muy buena y nosotros, como se puede más o menos intuir en el ángulo de las fotografías, nos sentamos en el suelo y en el lado derecho de la fachada. Aunque a duras penas se cumplía la distancia de seguridad, todo el mundo portaba su mascarilla. Eso tranquilizaba. El show empezó con puntualidad británica y OH, boca abierta casi permanente. La música del genio Beethoven acompañaba a la perfección el juego de luces: pausada, sin estridencias, al compás de la proyección de luces. Casi mágico. 

Por cierto, mi socio echó de menos alguna composición más famosa y con más fuerza. Para mi quedó ideal, reflejando a la perfección nuestra situación estos meses atrás: incertidumbre, desasosiego, silencio fuera de casa, días leeentos, preocupación y, por que no, algo de tristeza y melancolía. Un 10 👌

Hasta aquí llega este post. Espero que os haya gustado el paseo que hemos dado por esta magnífica ciudad y que me sigáis acompañando en las próximas entradas. Ojo cuidao que se acercan los post navideños, los cuales fui escribiendo durante el largo confinamiento. 

¡Hasta la próxima y gracias por leer!

Un hotel económico en la ciudad
Booking.com
Otros links de interés
Las fotografías de esta entrada fueron tomadas el pasado 8 de agosto de 2020 con una cámara nikon d5500 y editadas, posteriormente, con adobe lightroom.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *